Signora De Carcano

Si en el geométrico ejercicio de delimitar los orígenes del fútbol italiano se traza una línea entre sus principales vértices, Génova, Turín y Milán, el llamado triángulo industrial, se observa que en su centro, como un faro que todo lo ilumina, lo guía y lo define, se levanta la ciudad de Alessandría. Es el corazón plano y fluvial del Piamonte. Le separan 90 kilómetros de Turín, pero 90 kilómetros no son nada cuando se habla de toda una vida: un cordón umbilical que ayudó a la configuración de la Juventus, y toda su inmensa leyenda de equipo imperioso y respetado, tal y como lo conocemos hoy.
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El mito de la Signora se gestó en buena parte a lo largo de esa carretera de 90 kilómetros, conectada al vientre de la US Alessandría, un club que ahora, quizá, no nos diga nada, por mucho que hace casi un siglo ejerciera de palanca decisiva para la evolución y desarrollo del calcio. Un crecimiento que se manifestó en el dominio de Italia en la década de los años 30: Copa del Mundo de 1934 y 1938 y JJOO de 1936, en una historia de triunfos en la que el ‘blocco Juve’ acaparaba la selección, al tiempo que instauraba la primera gran hegemonía que conoció la Serie A: el Quinquennio d’Oro de la Juventus, con cinco Scudetti en línea, entre 1931 y 1935.

El entrenador de aquella escuadra fue Carlo Carcano, cuya teorización táctica permanece enterrada bajo el polvo del recuerdo de Vittorio Pozzo, el gran obispo del fútbol italiano de entreguerras. Pozzo se abrió espacio en la historia gracias a su liderazgo y carisma al frente de la selección, pero también por ponerle la firma al Método, un sistema de juego de matrícula italiana que se distinguió por ofrecer una vía de divergencia continental a la WM británica. Carlo Carcano, desde el banquillo de la Juventus, representó una fuente ideológica esencial para que el Método tomara impulso. Antes de esa etapa turinesa, el técnico había arraigado como figura icónica de la ‘escuela alessandrina’. Carcano había nacido en Varese, pero desde 1913 vivió en Alessandría. Jugó durante 11 temporadas en el club de la ciudad, alojado durante mucho tiempo en la fonda de la madre de Giovanni Ferrari, un niño entonces, al que años después llevaría a la Juventus para convertirlo en el futbolista más creativo y mágico de Italia.
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El entrenador de Carcano era George Arthur Smith, uno de los alumnos en el Genoa campeón del pionero Walter Garbutt en la primera década del siglo XX. A Smith se le considera el padre de la escuela alessandrina y el artífice de que la ciudad se consolidara como el epicentro de la región que transformaría el sustrato táctico del calcio. Hasta la creación de la Serie A y los cambios organizativos impuestos por el fascismo con la Carta de Viareggio (1926), esa porción del Piamonte dio carácter provincial al mapa del fútbol italiano. La US Alessandría, los ‘grigios’, ejercía de capital de un laboratorio conectado al Pro Vercelli, al Novese de Nova Ligure y al Casale de Casale Monferrato. Estos tres equipos de pequeñas urbes de la provincia