¿Quién va primero Benzema o Ronaldo?

El Coliseum siempre lo ha sido, así que fiel a su historia y también por obra de Pepe Bordalás, el Getafe estuvo siempre cerca de puntuar ante el campeón de Liga. Cada visitante lo es sabiendo que el reloj pesa en las decisiones y en el acierto técnico y un Real Madrid muy rotado salió de Getafe con tres puntos de los que cuentan especialmente. Para explicar la igualdad que, en general, imperó, debe atenderse a cómo posicionó el Madrid su once inicial, quién pudo, en soledad, matizar la propuesta y cómo su rival adaptó su defensa a las pocas preguntas que el equipo blanco artículo sobre el césped.
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Más clásico que nunca, el Real Madrid intentó abrir las puertas blanquiazules en base a un 4-4-2 simple: dos puntas, dos bandas a pie natural, sin demasiado peso ofensivo de sus laterales, casi siempre por detrás de los extremos y dos medios, uno más de toque y otro más enfocado a cerrar, presionar y robar tras la pérdida. El Getafe, con un bloque simétrico y cubriendo bien el ancho del campo, esperó atrás con el ánimo de igualar por fuera lo que no pudo distraer su oponente por dentro. La poca productividad blanca tuvo su génesis en que únicamente Benzema por delante de balón y Marcelo por detrás sugerían posibles superioridades con la pelota en campo rival. Lo del brasileño, no obstante, no fue en la práctica lo que en la teoría, más como creador de centros y disparos al área que como foco creativo.
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En esas, Benzema sí supuso el contrapunto necesario para entender lo que en momentos puntuales pudo suponer un cambio en la velocidad del juego. El francés no sólo facilita las cosas sino que compromete a los demás a pensar espacios e intercambios de posición siempre productivos, obligando al rival a salir, a seguir nuevas marcas, jugadas diferentes. Fue la única libertad que se permitió el Madrid, que vivió demasiado de las arrancadas de Asensio y Lucas. Para Bordalás esto no supuso un desgaste relevante. Su equipo está preparado para ajustar lo que propone un equipo que, si bien puede bastarle con tener a Ronaldo en el área y ganar línea de fondo, hacerlo ante el Getafe es una opción no tan productiva.

Los azulones manejaron el ritmo y la velocidad blancos con bastante cintura y paciencia. De la mano de Djene, ganador de cada duelo individual en los últimos metros, el Getafe no sintió la amenaza y la exigencia que el Madrid impone cuando juega con cuatro medios. No necesitó tampoco anticipar, bastó con medir las atenciones por fuera, ajustar con pivotes una mediapunta muy poco visitada por Asensio y Cristiano, y defender un área poco cargada por nadie que llegara desde atrás. Sólo un error en salida le costó la derrota momentánea. Su gran pero volvió a estar en su salida tras robo. Ramos y Nacho, el primero sobre Molina y la salida directa, y el segundo ante cualquier posible arrancada de Amath, dejaron a Casilla inédito en la primera mitad.